XII Certamen de Relatos Breves-2017

Mi cuento “Homíninos” recibió el Segundo Accésit de Publicación en el Certamen realizado por el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, España.

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Se puede leer aquí y en breve estará en papel.

¡¡¡Feliz…!!!

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The life that was

Untitled

No photography, no account

the life that was.

People believed in stories,

trust in a moment.

Our story is history

undisturbed  conversation

bodies like clouds

God-gifted perception

unrecognizable voices

sudden joy.

©patriciaguzmán

fotografía: ©JulianLennon//www.julianlennon-photography.com

 

 

El otro ‘boom’ latinoamericano es femenino

Una generación de autoras, como Samanta Schweblin, argentina, o la boliviana Liliana Colazi, se abre paso

 

La escritora argentina Samanta Schweblin, en 2015.

La escritora argentina Samanta Schweblin

El pasado 14 de junio fue importante para Samanta Schweblin (Buenos Aires, 1977). Su novela, Distancia de rescate, era finalista en el Booker Man Internacional, uno de los premios anglosajones más importantes, donde no es habitual que un libro en español, escrito por una latinoamericana, compita. Schweblin no ganó, pero la pica ya estaba puesta. Era casi el final de un camino en el que ya habían aparecido críticas en The New York Times, una hazaña conseguida en los últimos tiempos por las también argentinas Mariana Enríquez (Buenos Aires, 1973) y Pola Oloixarac (Buenos Aires, 1977).

No son los únicos hitos logrados por jóvenes autoras latinoamericanas recientemente. En España, la chilena Paulina Flores (Santiago de Chile, 1988) con Qué vergüenza; la boliviana Liliana Colanzi (Santa Cruz, 1981), con Nuestro mundo muerto, o la mexicana Laia Jufresa (Ciudad de México, 1983), con Umami,se han llevado algunas de las mejores críticas a libros publicados en los últimos meses.

“Es verdad que en el último tiempo ha habido una especie de boom, el ‘otro boom’ de alguna forma. Yo creo que tiene que ver con las editoriales, que están dando más cabida a las mujeres. De todas formas, soy de la opinión de que tiene que llegar un momento en que ser escritora no sea una novedad, no sea una sorpresa, y más allá de fijarnos en si es mujer u hombre, nos fijemos en la buena literatura”, apunta Flores, quien también observa el cariño y cuidado hacia su libro de relatos en su editorial española, Seix Barral: “Casi todas mis editoras o personas con las que he trabajado, encabezadas por la gran Elena Ramírez, son mujeres, así que me siento muy acompañada y las miro con mucha admiración”.

La mexicana Laia Jufresa también constata que “hay menos prejuicio” entre los editores para publicar a las escritoras, pero al mismo tiempo tampoco cree que haya que alegrarse demasiado por esta especie de fenómeno: “Que parezca que hay una ola no debe impedirnos ver que en realidad falta mucho más camino por andar. El trabajo de las mujeres se publica, reseña y traduce aún muchísimo menos que el de los hombres. Pasa literalmente en todo el mundo pero en español, dado que podemos leernos en tantos países, es más notorio. Los libros de una autora peruana, mexicana, uruguaya, etcétera, por lo general pueden leerse en su país y quizás en España, pero rara vez en los otros países de Latinoamérica”.

No obstante, Iolanda Batallé, una editora que ha publicado a Ariana Harwicz (Buenos Aires, 1977), en Rata Editorial, sostiene que este boom existe, pese a que las cifras de ventas no sean todo lo altas que se desearían —como sucedía en el de los años sesenta—, y que no solo tiene que ver con las latinoamericanas sino con las escritoras, en general. “Y el motivo es tan sencillo como poderoso: la curiosidad. Los lectores desean conocer más sobre ellos mismos y para ello es imprescindible leer también a las mujeres que escriben”, manifiesta. Además, según ella, llegará el día en el que los libros que más nos hayan marcado sean aquellos escritos por autoras: “Ellas tienen mucho más que decir por la simple razón de que aún no lo han dicho. ¿Cómo serían los cuentos de Borges si hubiera nacido mujer? ¿Y Rayuela? ¿Cómo hubiera contado una voz femenina la historia de Macondo? Hoy esas preguntas nos parecen extrañas, ¿no es cierto? Quizás pronto no lo sean”, apunta Batallé.

licados en los últimos meses. También la lista Bogotá 39, del Hay Festival, que elige a los mejores escritores de América Latina menores de 40 años, incluye a buena parte de estas escritoras junto a otras como las mexicanas Gabriela Jáuregui (Ciudad de México, 1979) y Brenda Lozano (Ciudad de México, 1981) o la ecuatoriana Mónica Ojeda (Guayaquil, 1988). El número de hombres todavía supera al de mujeres en esta lista (26 frente a 13), pero lo cierto es que nunca antes se había visto este aluvión de publicaciones, premios y alabanzas en España (y no solo en sellos pequeños sino también en Penguin Random House, Seix Barral o Anagrama), América Latina y el mundo anglosajón, a novelas escritas por autoras procedentes del otro lado del charco. Después de los Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar, entre otros, de hace más de cinco décadas, ¿hay un boom latinoamericano en femenino? Sigue leyendo

Un pájaro a punto de escaparse

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Cruza  la plaza, despacio, arrastrando los pies; el sol le incinera la cabeza. Ojea los portales que solían estar llenos de gente a esa hora y sólo registra dos o tres puestos. Hace mucho calor, detesta haberse olvidado la gorra en la casa, ya no le conviene volver a buscarla.

Se instala detrás de la máquina de escribir,  una Olivetti 32 que compró en el mercado de usados de Tijuana. No quedan escribidores que usen  máquinas de esas, se pasaron a las  electrónicas y algunos hasta  tienen computadoras.  Miguel todavía recuerda a los amanuenses  y el  desprecio   que sentían contra los que se habían comprado las  primeras máquinas de escribir. Como su mentor Don Natalio Roberto González. El recuerdo de sus comienzos le arranca una sonrisa mientras pone el papel  y el carbónico en el carro, como por costumbre. El oficio de escribidor es un servicio, aunque no siempre lo  paguen.(…)

El calor es sofocante, la chica resopla antes de sentarse en el banco que le ofrece Miguel cerca de su silla. Miguel vuelve a acomodar el papel en el carro, no quiere que quede  desprolijo. La chica está en silencio, manosea el bolso que tiene en la falda.

— ¿Y bueno…?

—Quiero que me escriba una carta para Abelardo. —Lo dice rápido y  por lo bajo. Como con vergüenza.(…)

Miguel no escucha más el alboroto de los empleados comiendo ni los vendedores  que  ofrecen  lo que todavía les queda.

—Abelardo se fue, no me quiere.

—Entonces lo que usted necesita es una carta con un conjuro de amor. (…)

©PatriciaGuzmán

A la sombra de los santos (fragmento)

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La mañana está muy fría, los vidrios de la ventana  de la casa se empañaron  desde temprano. Ella igual  va a la iglesia. Se acomoda el saco gastado, levanta la solapa para cubrirse  el cuello y el pecho, no quiere volver a engriparse.  No recuerdo un invierno tan frío, le había dicho su abuela unos días antes, es verdad, pero tiene que ir. Ve pasar al diarero en la bici y no lo saluda, camina con la cabeza gacha y las manos en los bolsillos; por más que le dé vueltas al asunto, no lo va a resolver. Las veredas están rotas y cuando pisa una, le salta un chorrito de barro y agua que le moja las medias de lana. Le gustaría volver a la casa a cambiarse, tener que estar con los pies mojados no le hace gracia. Pero si retrocede pierde tiempo y  no va poder llegar a ver al cura en el confesionario. Últimamente parece que todas quieren confesarse. Les ha agarrado la fiebre,  su madre  le comentó a la abuela,  con el padre Juan Ignacio, sólo era la pobre viuda de Pérez.  Antes de que llegara el cura nuevo, ella se confesaba todas las semanas. Después no pudo. Se acuerda de la primera vez que lo vio, de lejos, bajando sus cosas de una camioneta destartalada que lo había ido a buscar a la terminal de colectivos. Era una imagen que no quería olvidar.

(…)

Fotografía: Antonio Rodriguez Gomez// Antoniolpk@hotmail.com//https://www.flickr.com/photos/nuevoleon/533820293

 

Argos: 20 Cuentos sin Brújula

El sábado 23/04 estamos de fiesta, presentamos la Antología Argos, 20 cuentos sin brújula. Es un honor haber participado entre tantos buenos escritores y con la coordinación de la genia de Evangelina Caro Betelú. ¡Están todos invitados!

En : Doble-T : Calle 34 nº1618 entre 27 y 28, 1900 La Plata, Argentina

21hs.

https://www.facebook.com/events/1065592840179212/

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https://www.facebook.com/events/1065592840179212/