Lectura

Leyendo microrrelatos en “Expo Mujer 2018”.

Gracias Evangelina Caro Betelú y Graciela Fernández Troiano.

Un gran encuentro entre las artes visuales  y la palabra.

 

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Devoción de Patti Smith

Ya se puede leer el último libro de Patti Smith en español, Devoción (Devotion). Me van a agradecer la recomendación.

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“París es una ciudad que se puede leer sin un mapa. Caminando por la estrecha calle del Dragón, la antigua calle Sépulcre, que alguna vez se jactaba de un imponente dragón de piedra. No. 30 una placa en memoria de Victor Hugo. Rue de l’Abbaye. Rue Christine. No. 7, Rue des Grands Augustins, donde Picasso pintó Guernica.

Estas calles son un poema esperando ser eclosionado; de repente es Semana Santa; huevos por todas partes. Camino sin rumbo fijo, encontrándome en el barrio latino, y luego cortado al bulevar Saint-Michel, buscando el número 37, donde Simone fue criado y la familia Weil vivió durante décadas. Tengo un flash de Patrick Modiano rastreando una dirección tras otra, cruzando toda la ciudad en busca de una cierta escalera. Pienso en Albert Camus, a punto de recibir el Premio Nobel, haciendo esta misma peregrinación a la residencia de Weil, pero por razones más graves -no mera curiosidad sino contemplación. Una rutina floreciente. Despierta a las siete. Café de Flore a las ocho. Leer hasta las diez. Caminar hasta Gallimard. Periodistas. Firma de libros. Almuerzo con la tripulación Gallimard-Aurélien, Cristelle, confitería de pato y frijoles, comida local de cafetería. Té en el salón azul, el jardín más allá, entrevistas. Un periodista me entrega un libro sobre Simone Weil, traducido al inglés. ¿Sabes de ella?, pregunta. Más tarde, un periodista llamado Bruno me presenta una imagen de Gérard de Nerval, que coloco en mi mesa de noche. Es el mismo retrato melancólico que había grabado sobre mi escritorio cuando tenía veintitantos años. Alain y yo nos reunimos por la noche y tomamos una comida ligera mientras me informa sobre nuestro viaje por la mañana al sur de Francia. Una presentación del libro está programada en Sète, un antiguo balneario del Mediterráneo, la ciudad natal del poeta Paul Valéry. Feliz con la perspectiva de visitar un nuevo lugar y respirar el aire salado, vuelvo a mi habitación, empacar liviano, y luego tratar de dormir, recitando mi mantra: Simone y Patrick. Patrick y Simone.

Imbuye una calma ansiosa. Me llena de adrenalina, peligrosamente familiar. Me despierto antes de lo habitual, llego al Flore justo cuando se abre, ordeno una baguette con mermelada de higo y un café negro. El pan todavía está caliente. En el camino al tren, vuelvo a comprobar el contenido de mi saco. Cuaderno, Simone, ropa interior, calcetines, cepillo de dientes, una camisa plegada, cámara, mi pluma y gafas oscuras. Todo lo que necesito. Tengo la esperanza de escribir, pero en vez de eso, miro fijamente a la ventana del tren, observando el cambiante paisaje a medida que pasamos de los muros de graffiti en las afueras de París a espacios más abiertos, terreno más arenoso, pino desaliñado y finalmente el mar. En Sète comemos marisco fresco en un café local que pasa por alto el puerto. Alain y yo subimos una colina al cementerio en busca de Paul Valéry. Lo encontramos, pero la tumba de una niña llamada Fanny, que amaba los caballos, también hace señas. Amigos y familia han puesto caballos en su lápida, formando un establo que se mantiene en pie sin importar el tiempo o el vandalismo. Dibujado hasta una lápida más antigua, observo la palabra tallada diagonalmente en la frontera. Le pregunto a Alain lo que significa.

– Devoción – contesta, sonriendo.”

Rupi Kaur

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pero  qué es más fuerte

que el corazón humano

que se destroza una y otra vez

y vive.

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©rupi kaur

traducción al español:©patriciaguzmán

 

Rupi-Kaur-about

Rupi Kaur es una poeta  e ilustradora canadiense. Su coleccion de poesías  Milk and Honey alacanzó el número uno en la lista de best sellers del New York Times (2017). Los temas que explora  incluyen  el amor, la pérdida, el trauma, la sanación, la femeneidad, la migración, la revolución.

 

https://rupikaur.com

https://www.facebook.com/pg/rupikaurpoetry

@rupikaurpoetry

 

 

 

 

 

 

El otro ‘boom’ latinoamericano es femenino

Una generación de autoras, como Samanta Schweblin, argentina, o la boliviana Liliana Colazi, se abre paso

 

La escritora argentina Samanta Schweblin, en 2015.

La escritora argentina Samanta Schweblin

El pasado 14 de junio fue importante para Samanta Schweblin (Buenos Aires, 1977). Su novela, Distancia de rescate, era finalista en el Booker Man Internacional, uno de los premios anglosajones más importantes, donde no es habitual que un libro en español, escrito por una latinoamericana, compita. Schweblin no ganó, pero la pica ya estaba puesta. Era casi el final de un camino en el que ya habían aparecido críticas en The New York Times, una hazaña conseguida en los últimos tiempos por las también argentinas Mariana Enríquez (Buenos Aires, 1973) y Pola Oloixarac (Buenos Aires, 1977).

No son los únicos hitos logrados por jóvenes autoras latinoamericanas recientemente. En España, la chilena Paulina Flores (Santiago de Chile, 1988) con Qué vergüenza; la boliviana Liliana Colanzi (Santa Cruz, 1981), con Nuestro mundo muerto, o la mexicana Laia Jufresa (Ciudad de México, 1983), con Umami,se han llevado algunas de las mejores críticas a libros publicados en los últimos meses.

“Es verdad que en el último tiempo ha habido una especie de boom, el ‘otro boom’ de alguna forma. Yo creo que tiene que ver con las editoriales, que están dando más cabida a las mujeres. De todas formas, soy de la opinión de que tiene que llegar un momento en que ser escritora no sea una novedad, no sea una sorpresa, y más allá de fijarnos en si es mujer u hombre, nos fijemos en la buena literatura”, apunta Flores, quien también observa el cariño y cuidado hacia su libro de relatos en su editorial española, Seix Barral: “Casi todas mis editoras o personas con las que he trabajado, encabezadas por la gran Elena Ramírez, son mujeres, así que me siento muy acompañada y las miro con mucha admiración”.

La mexicana Laia Jufresa también constata que “hay menos prejuicio” entre los editores para publicar a las escritoras, pero al mismo tiempo tampoco cree que haya que alegrarse demasiado por esta especie de fenómeno: “Que parezca que hay una ola no debe impedirnos ver que en realidad falta mucho más camino por andar. El trabajo de las mujeres se publica, reseña y traduce aún muchísimo menos que el de los hombres. Pasa literalmente en todo el mundo pero en español, dado que podemos leernos en tantos países, es más notorio. Los libros de una autora peruana, mexicana, uruguaya, etcétera, por lo general pueden leerse en su país y quizás en España, pero rara vez en los otros países de Latinoamérica”.

No obstante, Iolanda Batallé, una editora que ha publicado a Ariana Harwicz (Buenos Aires, 1977), en Rata Editorial, sostiene que este boom existe, pese a que las cifras de ventas no sean todo lo altas que se desearían —como sucedía en el de los años sesenta—, y que no solo tiene que ver con las latinoamericanas sino con las escritoras, en general. “Y el motivo es tan sencillo como poderoso: la curiosidad. Los lectores desean conocer más sobre ellos mismos y para ello es imprescindible leer también a las mujeres que escriben”, manifiesta. Además, según ella, llegará el día en el que los libros que más nos hayan marcado sean aquellos escritos por autoras: “Ellas tienen mucho más que decir por la simple razón de que aún no lo han dicho. ¿Cómo serían los cuentos de Borges si hubiera nacido mujer? ¿Y Rayuela? ¿Cómo hubiera contado una voz femenina la historia de Macondo? Hoy esas preguntas nos parecen extrañas, ¿no es cierto? Quizás pronto no lo sean”, apunta Batallé.

licados en los últimos meses. También la lista Bogotá 39, del Hay Festival, que elige a los mejores escritores de América Latina menores de 40 años, incluye a buena parte de estas escritoras junto a otras como las mexicanas Gabriela Jáuregui (Ciudad de México, 1979) y Brenda Lozano (Ciudad de México, 1981) o la ecuatoriana Mónica Ojeda (Guayaquil, 1988). El número de hombres todavía supera al de mujeres en esta lista (26 frente a 13), pero lo cierto es que nunca antes se había visto este aluvión de publicaciones, premios y alabanzas en España (y no solo en sellos pequeños sino también en Penguin Random House, Seix Barral o Anagrama), América Latina y el mundo anglosajón, a novelas escritas por autoras procedentes del otro lado del charco. Después de los Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar, entre otros, de hace más de cinco décadas, ¿hay un boom latinoamericano en femenino? Sigue leyendo