La cotidianidad de Siri Hustvedt

Gustamos de Siri, somos unas cuantas. Nos encanta su prosa divertida, rigorosa e intelectual pero también ágil. Sí somos un club de fans. Y ahora Eterna Cadencia publica su volumen de poesías Leer para ti (Reading to you) y tenemos un motivo más para leer a Siri (como si lo necesitáramos).

Paralelos hermafrodíticos

1.

Las filas de nubes, trenzadas sobre el cobertizo y las líneas telefónicas,

Se desenredan

Y caen talladas, lentamente, mientras avanza la noche.

Dispone de su propio tiempo para trenzarse

Y romperse, precisa y transformada,

Mientras el clima perdido en una tormenta eléctrica

Prendió en fuego el granero.

Tardó horas en derrumbarse y el techo colgaba de los pilares.

Fue un final confuso.

Se quemó y soltó humo durante toda la tarde

Y la estructura de piedra se quedó absolutamente erguida-

Como los padres de aquél imbécil, asombrados

Por la ingenuidad que mostraba ante su propia destrucción.

2.

La pena es tan muda

Como aquél niño que vagaba por el pastizal

Y se adentró en el bosque, se acostó y encontró sumideros

Donde sentarse con los pantalones mojados dos veces,

Pálido como Jesús en la cruz

Con pestañas blancas

Y ojos rojos y un sexo monstruoso

Que arrastraba en pañales.

No podían dejarlo en ningún sitio,

Entraba y salía del granero

Con un palo para pegar a las gallinas, y los dientes

Tan bellos, como en la tele,

Enamorado de velas y fogatas. Dios mío,

Ese niño repugnante corría hacia la luz.

3.

Los padres no dijeron nada pero se quedaron,

Separadas historias de un pecado vulgar, cerca del edificio ardiente,

Con su responsabilidad mermada,

Mientras dieron las diez

Y alquien agarró al niño chamuscado, a ambos niños

En una manta, envuelto y bautizado generosamente una vez,

De bata larga y blanca con el encaje de la hermana.

Más tarde, el espacio se volvió solemne, una hoguera

En el jardín de atrás, familiar y extraño como el viejo granero,

Rústico y desangelado,

Como el deseo vivo en ese cuerpo inactivo e hinchado.

A veces la niña de los Lunestad juega allí.

Ella mecía una piedra pequeña, tiznada, como si fuera una muñeca,

Hasta aburrirse y dejarla caer.

Para conocerla:
http://sirihustvedt.net/

Gracias: /www.eternacadencia.com.ar

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Siouxsie and the Banshees: Diosa de la mitología # Día Internacional de la Mujer


Existe esta casta de mujeres que simbolizan, no necesariamente una corriente, pero sí una misma voz, una estética, una cercana poesía. Siouxsie está sentada en un altar junto a Diamanda Galas, Lydia Lunch, Nina Hagen y un puñado más de guerreras que derrotan a un ejército todo de una sola mirada. Hoy día sigue en carrera nuestra amazona, que se subió a los escenarios en 1976 y ya no se volvió a bajar.

Dice Jorge Luis Borges sobre la banshee en su Libro de los seres imaginarios“Nadie parece haberla visto; es menos una forma que un gemido que da horror a las noches de Irlanda y (según la Demonología y Hechicería de Sir Walter Scott) de las regiones montañosas de Escocia. Anuncia al pie de las ventanas, la muerte de algún miembro de la familia. Es privilegio peculiar de ciertos linajes de pura sangre celta, sin mezcla latina, sajona o escandinava. La oyen también en Gales y en Bretaña. Pertenece a la estirpe de las hadas. Su gemido lleva el nombre de keening”. Esto es: ese lamento, angelical si se quiere, presagia la muerte y ni siquiera es oído por todos. Bien podría denominarse keening a esos tonos únicos a los que llega nuestra Siouxsie Sioux (para el caso, tomemos su canción más conocida, Cities in dust, y recreemos el estribillo) en contraposición a su contralto natural. By the way, algo que suma a su originalidad: apenas el 2% de las mujeres logra un rango de tono tan grave como el contralto. De ahí el dramatismo alcanzado en sus interpretaciones con esas inflexiones duras y oscuras con una potencia vocal más fuerte que la del resto de los humanos. Una semidiosa, sin dudas.

siouxsie

Repasemos su historia. Susan Janet Ballion nació en mayo del 57 en Southwark, al sur del río Támesis en pleno Londres. Su madre -una secretaria bilingüe que dominaba el francés- y su padre -científico especialista en bacteriología- se conocieron trabajando en el Congo Belga donde se casaron y tuvieron a sus primeros dos hijos. Vueltos a Inglaterra se ubicarán en los suburbios y nacerá la pequeña Susan. “Ayudó a acrecentar mi desagrado por la gente vivir tan alejada”, cuenta, “mi padre era alcohólico así que no invitaba a mis compañeros de escuela a casa. Mi madre trabajaba y estaba sola casi todo el día, me ponía sus stilettos, me paseaba por la casa y bajaba las escaleras como si fuera Bette Davis y usaba un lápiz como si fuera un cigarrillo. Me gusta que me hayan dejado hacer mi camino, tuve una gran maestra. Eso lo agradezco.”.

El padre morirá cuando Susan cumple los catorce años tras sufrir una severa cirrosis: “Mi madre se ocupaba de la casa y de la familia, cambiaba las lamparitas, se ocupaba del jardín. Mi padre estaba presente pero no resultaba funcional”. A los nueve años, ella y una amiga fueron asaltadas sexualmente por la calle y no contó con el apoyo de sus padres. El trauma la aislará aún más y difícilmente logre una relación de confianza durante la pubertad. Ya adolescente, corre el año 1975, Susan pasó a ser Siouxsie (pronúnciese cual Susie) con sus dieciocho años y como tantos jóvenes (los próximos Sex Pistols incluidos) olerán en el ambiente el tufillo a punk que explotaría muy pronto. Conoce a Steve Severin, Marco Perroni y a Sid Vicious. El primero elige el bajo, el otro la guitarra y Sid se monta en la batería; Siouxsie agarra el micrófono y en septiembre de 1976 dan la primera patada. Ya eran Siouxsie and the banshees y la historia musical haría un primer gran quiebre. Para diciembre, nuestra heroína forma parte de la crew con la que los Pistols se presentan en el programa de TV “Today Show” de Bill Grundy, coquetea irónicamente con conductor y ante la vulgar respuesta de Grundy, la banda comenzará a putearlo en la TV en vivo lo que significará en corto plazo la caída de éste y el ascenso de Siouxsie.

“Aborrezco las etiquetas: te limitan. Es blanco o negro, no te dan espacio a algo más”, dice ¿la madre reina del goth? ¿la madrina bondage del punk? ¿la diosa dark del pospunk?, y tiene razón. El aura de misterio que siempre la acompañó, la mística casi macabra que la rodea enamoró a generaciones completas. Mucho se dice y se escribe sobre la singularidad o identidad de un artista, pero toda la escena punk coincide que no hubo mujer como Siouxsie antes de su aparición en el mundo de la música. Con una estética única, su maquillaje, su vestimenta, movimientos y declaraciones tan personales, no pasaría desapercibida. Sí, fue la voz de la mujer en el rock. Y no lo ha dejado de ser hoy con más de sesenta años.

Se sucederán los discos con los Banshees: con John McKay en guitarra y Kenny Morris en batería hacen The Scream (78) y Join Hands (79), entran los charts ingleses y la rompen pero estos dos miembros dejan a Siouxsie y a Steve Severin solos. Robert Smith de The Cure los ayuda un momento y el baterista de The Slits, Pete “Budgie” Clarke entra escena. Con el ex Magazine John McGeoch hacen Kaleidoscope (80) y Juju (81), quizá y tan solo quizá, los dos mejores álbumes de Siouxsie and the Banshees. Vendrán A Kiss in the dreamhouse (82), ese en vivo infernal que es Nocturne (83), Hyaena (84) -ambos con la vuelta de Smith-; Tinderbox (86) y Through the looking glass (87) representan su momento más alto en cuestión de fama y popularidad. Peepshow (88) más pop y más rock, Superstition (91) -el best seller de su carrera- y el final antológico con The Rapture (95). Antes de grabar Superstition se casará con Budgie, su eterno compañero con quien además ha tenido un proyecto paralelo conocido como The Creatures y se instalarán en Francia. Entre medio hizo de todo: grabó con Morrissey (¿cuántas colaboraciones con mujeres le conocemos a Mozz? Pues tanto es lo que significa Siouxsie en la historia de la música), hizo el tema de Batman para Tim Burton; reversionó a Beatles con Dear Prudencehizo lo que quiso con The Passenger de Iggy Pop, con The Creatures hará los rarísimos e hipnóticos Anima Animus (99) y Hái! 803). En 2007 se divorciará de Budgie y desarmará la banda pero no se queda de brazos cruzados: el mismo año publica su primer álbum solista, Mantaray que absolutamente resume su carrera todaFeelings so strong/Can’t be ignored/I burst out, I’m transformed (Sentimientos tan fuertes/no pueden ser ignorados/Me rompo, estoy transformada) canta en el disco como redimiéndose y liberándose de cualquier bagaje emocional. “Nunca me declaré heterosexual ni lesbiana aunque sé que hay gente que prefiere uno u otro camino, no yo. Sí supongo que me atraen los hombres con sus cualidades femeninas más desarrolladas”, dirá cuando le consulten por su separación.

No hubo compromiso político en sus letras, no era por ahí su aventura: desamores, misticismos, criaturas de la noche, poesía y espiritualidad fueron sus motores. La mujer de los ojos más profundos del rock tuvo a mano las herramientas para renovar una manera de escuchar la música y colorearla -de negro- para elevarla, como su voz, única. En 2015 compuso Love Crime para la serie Hannibal y así sabemos que sigue en carrera. Muchos contrapuntos vinculantes emergen de la carrera de Siouxsie, de su vida, que evidencian un talento propio de heroínas propias y ajenas, ella sola con su voz trascendió océanos de tiempos.

http://ultrabrit.com/author/lalat/

Devoción de Patti Smith

Ya se puede leer el último libro de Patti Smith en español, Devoción (Devotion). Me van a agradecer la recomendación.

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“París es una ciudad que se puede leer sin un mapa. Caminando por la estrecha calle del Dragón, la antigua calle Sépulcre, que alguna vez se jactaba de un imponente dragón de piedra. No. 30 una placa en memoria de Victor Hugo. Rue de l’Abbaye. Rue Christine. No. 7, Rue des Grands Augustins, donde Picasso pintó Guernica.

Estas calles son un poema esperando ser eclosionado; de repente es Semana Santa; huevos por todas partes. Camino sin rumbo fijo, encontrándome en el barrio latino, y luego cortado al bulevar Saint-Michel, buscando el número 37, donde Simone fue criado y la familia Weil vivió durante décadas. Tengo un flash de Patrick Modiano rastreando una dirección tras otra, cruzando toda la ciudad en busca de una cierta escalera. Pienso en Albert Camus, a punto de recibir el Premio Nobel, haciendo esta misma peregrinación a la residencia de Weil, pero por razones más graves -no mera curiosidad sino contemplación. Una rutina floreciente. Despierta a las siete. Café de Flore a las ocho. Leer hasta las diez. Caminar hasta Gallimard. Periodistas. Firma de libros. Almuerzo con la tripulación Gallimard-Aurélien, Cristelle, confitería de pato y frijoles, comida local de cafetería. Té en el salón azul, el jardín más allá, entrevistas. Un periodista me entrega un libro sobre Simone Weil, traducido al inglés. ¿Sabes de ella?, pregunta. Más tarde, un periodista llamado Bruno me presenta una imagen de Gérard de Nerval, que coloco en mi mesa de noche. Es el mismo retrato melancólico que había grabado sobre mi escritorio cuando tenía veintitantos años. Alain y yo nos reunimos por la noche y tomamos una comida ligera mientras me informa sobre nuestro viaje por la mañana al sur de Francia. Una presentación del libro está programada en Sète, un antiguo balneario del Mediterráneo, la ciudad natal del poeta Paul Valéry. Feliz con la perspectiva de visitar un nuevo lugar y respirar el aire salado, vuelvo a mi habitación, empacar liviano, y luego tratar de dormir, recitando mi mantra: Simone y Patrick. Patrick y Simone.

Imbuye una calma ansiosa. Me llena de adrenalina, peligrosamente familiar. Me despierto antes de lo habitual, llego al Flore justo cuando se abre, ordeno una baguette con mermelada de higo y un café negro. El pan todavía está caliente. En el camino al tren, vuelvo a comprobar el contenido de mi saco. Cuaderno, Simone, ropa interior, calcetines, cepillo de dientes, una camisa plegada, cámara, mi pluma y gafas oscuras. Todo lo que necesito. Tengo la esperanza de escribir, pero en vez de eso, miro fijamente a la ventana del tren, observando el cambiante paisaje a medida que pasamos de los muros de graffiti en las afueras de París a espacios más abiertos, terreno más arenoso, pino desaliñado y finalmente el mar. En Sète comemos marisco fresco en un café local que pasa por alto el puerto. Alain y yo subimos una colina al cementerio en busca de Paul Valéry. Lo encontramos, pero la tumba de una niña llamada Fanny, que amaba los caballos, también hace señas. Amigos y familia han puesto caballos en su lápida, formando un establo que se mantiene en pie sin importar el tiempo o el vandalismo. Dibujado hasta una lápida más antigua, observo la palabra tallada diagonalmente en la frontera. Le pregunto a Alain lo que significa.

– Devoción – contesta, sonriendo.”