The life that was

Untitled

No photography, no account

the life that was.

People believed in stories,

trust in a moment.

Our story is history

undisturbed  conversation

bodies like clouds

God-gifted perception

unrecognizable voices

sudden joy.

©patriciaguzmán

fotografía: ©JulianLennon//www.julianlennon-photography.com

 

 

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sigue despierto- Sam Shepard [1943 – 2017]

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El insomnio es una cadena

El insomnio es un lazo

El insomnio es un círculo vicioso

Ahora mismo
Dentro de mi cabeza
Dentro de los huesos

Gira mi cuello
Se mueve el cartílago
Me gusta el ruido de mis huesos

En medio de esta emergencia
Pienso en ti
Y sólo en ti

En medio de esta sangre insomne
Tus labios rosados
Tus brazos extendidos hacia arriba

No puedo respirar sin ti
Pero este círculo de costillas
Sigue funcionando por su cuenta

 

Foto: Chad Batka, 2016

En el nombre del Nobel

Oh,¿dónde has estado,
mi querido hijo de ojos azules?
¿dónde has estado,
mi joven querido?.

He tropezado con la ladera
de doce brumosas montañas,
he andado y me he arrastrado
en seis autopistas curvadas,
he andado en medio
de siete bosques sombríos,
he estado delante
de una docena de océanos muertos,
me he adentrado diez mil millas
en la boca de un cementerio,
y es dura, es dura,
es dura, es muy dura,
es muy dura la lluvia que va a caer.

Oh, ¿y qué viste,
mi hijo de ojos azules?
Oh, ¿qué viste,
mi joven querido?.

Vi lobos salvajes alrededor
de un recién nacido,
vi una autopista de diamantes
que nadie usaba,
vi una rama negra
goteando sangre todavía fresca,
vi una habitación llena de hombres
cuyos martillos sangraban,
vi una blanca escalera
cubierta de agua,
vi diez mil oradores
de lenguas estaban rotas,
vi pistolas y espadas
en manos de niños,
y es dura, es dura,
es dura, y es muy dura,
es muy dura la lluvia que va a caer.

¿Y qué oíste,
mi hijo de ojos azules?
¿Y qué oíste,
mi joven querido?.

Oí el sonido de un trueno,
que rugió sin aviso,
oí el bramar de una ola
que pudiera anegar el mundo entero,
oí cien tamborileros
cuyas manos ardían,
oí diez mil susurros
y nadie escuchando,
oí a una persona morir de hambre,
oí a mucha gente reír,
oí la canción de un poeta
que moría en la cuneta,
oí el sonido de un payaso
que lloraba en el callejón,
y es dura, es dura,
es dura, es muy dura,
es dura la lluvia que va a caer.

Oh, ¿a quién encontraste,
mi hijo de ojos azules?
¿Y a quién encontraste,
mi joven querido?.

Encontré un niño pequeño
junto a un pony muerto,
encontré un hombre blanco
que paseaba un perro negro,
encontré una mujer joven
cuyo cuerpo estaba ardiendo,
encontré a una chica
que me dio un arco iris,
encontré a un hombre
que estaba herido de amor,
encontré a otro,
que estaba herido de odio;
y es dura, es dura,
es dura, es muy dura,
es muy dura la lluvia que va a caer.

¿Y ahora qué harás,
mi hijo preferido?
¿Y ahora qué harás,
mi joven querido?.

Voy a regresar afuera
antes que la lluvia comience a caer,
caminaré hacia el abismo
del más profundo bosque negro,
donde la gente es mucha
y sus manos están vacías,
donde el veneno
contamina sus aguas,
donde el hogar en el valle
encuentra el desaliento de la sucia prisión,
y la cara del verdugo
está siempre bien escondida,
donde el hambre amenaza,
donde las almas están olvidadas,
donde el negro es el color,
y ninguno el número,
y lo contaré, lo diré, lo pensaré
y lo respiraré,
y lo reflejaré desde la montaña
para que todas las almas puedan verlo,
luego me mantendré sobre el océano
hasta que comience a hundirme,
pero sabré bien mi canción
antes de empezar a cantarla,
y es dura, es dura,
es dura, es muy dura,
es muy dura la lluvia que va a caer.

Patti Smith cantando emocionada “A Hard Rain’s A-Gonna Fall”, de Dylan,  durante la ceremonia del Nobel 2016.

Fuente: Sótano Beat

A la sombra de los santos (fragmento)

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La mañana está muy fría, los vidrios de la ventana  de la casa se empañaron  desde temprano. Ella igual  va a la iglesia. Se acomoda el saco gastado, levanta la solapa para cubrirse  el cuello y el pecho, no quiere volver a engriparse.  No recuerdo un invierno tan frío, le había dicho su abuela unos días antes, es verdad, pero tiene que ir. Ve pasar al diarero en la bici y no lo saluda, camina con la cabeza gacha y las manos en los bolsillos; por más que le dé vueltas al asunto, no lo va a resolver. Las veredas están rotas y cuando pisa una, le salta un chorrito de barro y agua que le moja las medias de lana. Le gustaría volver a la casa a cambiarse, tener que estar con los pies mojados no le hace gracia. Pero si retrocede pierde tiempo y  no va poder llegar a ver al cura en el confesionario. Últimamente parece que todas quieren confesarse. Les ha agarrado la fiebre,  su madre  le comentó a la abuela,  con el padre Juan Ignacio, sólo era la pobre viuda de Pérez.  Antes de que llegara el cura nuevo, ella se confesaba todas las semanas. Después no pudo. Se acuerda de la primera vez que lo vio, de lejos, bajando sus cosas de una camioneta destartalada que lo había ido a buscar a la terminal de colectivos. Era una imagen que no quería olvidar.

(…)

Fotografía: Antonio Rodriguez Gomez// Antoniolpk@hotmail.com//https://www.flickr.com/photos/nuevoleon/533820293

 

“La llave que nadie ha perdido”Elicura Chihuailaf

La poesía no sirve para nada

me dicen

Y en el bosque los árboles se acarician

con sus raíces azules

y agitan sus ramas el aire 

saludando con pájaros la Cruz del Sur

La poesía es el hondo susurro de los asesinados

el rumor de hojas en el otoño

la tristeza por el muchacho

que conserva la lengua

pero ha perdido el alma

La poesía, la poesía, es un gesto

un sueño, el paisaje

tus ojos y mis ojos muchacha

oídos corazón, la misma música

Y no digo más, porque nadie encontrará

la llave que nadie ha perdido

Y poesía es el canto de mis Antepasados

el día de invierno que arde y apaga

esta melancolía tan personal.