Noticias sobre “Breves de Amor”

Una nota sobre la Antología “Breves de Amor” donde participo con mi cuento “Embalsamado”

BrevesdeAmorNoticias de literatura
Por: KIAKO – ANICH
KiakoAnich

BREVESDEAMOR
La antología de cuentos ganadora del IV Concurso Internacional De Cuento de la Editorial Sopa de Letras.

Los casi 300 cuentos participantes fueron evaluados por prestigiosas escritoras del género romántico: Silvana Serrano, María Border, Gabriela Romero y Andrea Vázquez, el resultado: una antología de voces heterogéneas, de autores nóveles y con recorrido. Un muy buen panorama de la literatura romántica actual.

Editorial Sopa de Letras
ISBN: 9789874287908
Formatos: ePub (Sin DRM) / $150

La antología BREVESDEAMOR se encuentra disponible en BajaLibros, en Amazon Kindle y la tienda online de la Editorial:

http://www.sopadeletraseditorial.com/index.p…/compra-on-line

Sobre la antología:
“Además de tener doce libros de cuentos publicados (gran lustre de chapa), he sido jurado de, por lo menos, CIEN CONCURSOS, desde premios Nacionales, Provinciales y Municipales, hasta los más humildes, asociaciones vecinales y bibliotecas de barrio. Debo decir que los cincuenta cuentos seleccionados por las jurados para la antología BREVESDEAMOR, más los que “pegaron en el poste” quedando afuera en la última ronda, ME IMPRESIONARON. Hay una enorme calidad en TODOS ELLOS y en algunos una ORIGINALIDAD SORPRENDENTE.” Mabel Pagano, co-directora de la Editorial.
“Recibir la invitación para ser parte del Jurado me provocó una gran alegría y emoción. Y todavía más, al saber quiénes serían mis compañeras. Fuimos recibiendo los cuentos por tandas de a veinte. Y el asombro me ganó cuando alcanzamos los cien. ¡Imagínense 273 cuentos! “BREVESDEAMOR” ¿Cuántas clases de amor existe? ¿Todo amor es bueno? ¿Existe el mal amor?… Estas son algunas de las preguntas que me hice mientras los leía. Muchas de las historias escritas me sorprendieron por su originalidad, y hubo uno (confieso) que nos planteó un debate”. Gabriela Romero, jurado.

Las y los autores ganadores:
David Acosta Herrera / Íntimo
Noelia Albrecht / Perdido
Mariela Soledad Anastasio / Herida de sombra
Dana Belén Baioni / El despertar
Cecilia Campos / ¿Qué hacés sola, leyendo a Bukowski?
María Crescencia Capalbo / Punto de desequilibrio
Elisa Carballo / El barrilete
Raúl Oscar D´Alessandro / Piromanía
Marta Aída Delfina Caminos / De lo virtual a lo real
Alejandra Decurgez / Decir de míl formas, esperar, rezar
Karen Delorbe / Bailando entre las nubes
Romina Demichelis / La chica de los jueves
Daniel Mario Echeverría / Matilde Miranda
Diana Marina Gamarnik / Amor circular
Jorge Enrique Giaccaglia / Un amor sin tiempo
M. de la Esperanza Gómez Castillo / El invierno de las rosas
Celina Guantay Briones / No andábamos en el amor
Patricia Guzmán / Embalsamado
Magdalena Gutiérrez / Lo mejor del amor
Viviana Miriam Hernández Alfonso / Fuera del círculo
Clementina Jörg Ferreira / El águila de Alicante
Laura Kaestner / Nuestro reino
Martín Lander / Te espero
Leila Lobos / Adela
Gabriel Andrés Keilis / A veces la lluvia
Gabriela Manchini / Estepa
Alejandra Mayer / Miyajima
Jorge Alberto Mera / Teresa de la Cuesta
Teresa Miyashiro / Entre tu casa y la mía
Ana Emilia Moglia / Orquideas blancas
Macarena Moraña / Nuestro cielo
Marcos Emanuel Pelosso / La volatilidad de las emociones
Myriam Peradotto / Una espera sin agujas
Trudy Pocoví / Los formales y el tren
Ángeles Prisco / El sueño de Carver
María Gabriela Raidé / La hora de la espada
Cecilia Reviglio / Elegía
Daniela M. Rios / En la eternidad
Facundo Joel Reitman / Dos cartas de despedida
Diana Sánchez / Concierto de pájaros
Andrea Viveca Sanz / Amor entre letras
Cristina Sisca / Historia de un gran amor
Cristina Susana Suárez / A París hay que ir enamorado
Martha Valiente / Lugar común
José Vatalaro / Un amor desbaratado
Gabriela Vilardo / Madreselvas para un epitafio
Mónica Thomas / ¡Qué suerte, un centavo!
Juan Patricio Wallace / Paro y movilización
Mariano Fabián Yugimovich / Señor comisario
María Eugenia Zuran / La Pirucha

Sobre la editorial
Sopa de Letras es una editorial dedicada al libro digital.
Dirigida por Mabel Pagano y María Celia Quiroga, escritoras, surge como respuesta a la necesidad de conectar al escritor directamente con el público lector, aprovechando la tecnología actual para llegar en forma directa, haciendo un puente entre los que escriben y sus lectores, permitiendo el libre juego de ida y vuelta, en el que la única ganadora es la libertad.

http://www.noticias-de-literatura.paginadigital.com.ar

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Lectura

Leyendo microrrelatos en “Expo Mujer 2018”.

Gracias Evangelina Caro Betelú y Graciela Fernández Troiano.

Un gran encuentro entre las artes visuales  y la palabra.

 

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Devoción de Patti Smith

Ya se puede leer el último libro de Patti Smith en español, Devoción (Devotion). Me van a agradecer la recomendación.

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“París es una ciudad que se puede leer sin un mapa. Caminando por la estrecha calle del Dragón, la antigua calle Sépulcre, que alguna vez se jactaba de un imponente dragón de piedra. No. 30 una placa en memoria de Victor Hugo. Rue de l’Abbaye. Rue Christine. No. 7, Rue des Grands Augustins, donde Picasso pintó Guernica.

Estas calles son un poema esperando ser eclosionado; de repente es Semana Santa; huevos por todas partes. Camino sin rumbo fijo, encontrándome en el barrio latino, y luego cortado al bulevar Saint-Michel, buscando el número 37, donde Simone fue criado y la familia Weil vivió durante décadas. Tengo un flash de Patrick Modiano rastreando una dirección tras otra, cruzando toda la ciudad en busca de una cierta escalera. Pienso en Albert Camus, a punto de recibir el Premio Nobel, haciendo esta misma peregrinación a la residencia de Weil, pero por razones más graves -no mera curiosidad sino contemplación. Una rutina floreciente. Despierta a las siete. Café de Flore a las ocho. Leer hasta las diez. Caminar hasta Gallimard. Periodistas. Firma de libros. Almuerzo con la tripulación Gallimard-Aurélien, Cristelle, confitería de pato y frijoles, comida local de cafetería. Té en el salón azul, el jardín más allá, entrevistas. Un periodista me entrega un libro sobre Simone Weil, traducido al inglés. ¿Sabes de ella?, pregunta. Más tarde, un periodista llamado Bruno me presenta una imagen de Gérard de Nerval, que coloco en mi mesa de noche. Es el mismo retrato melancólico que había grabado sobre mi escritorio cuando tenía veintitantos años. Alain y yo nos reunimos por la noche y tomamos una comida ligera mientras me informa sobre nuestro viaje por la mañana al sur de Francia. Una presentación del libro está programada en Sète, un antiguo balneario del Mediterráneo, la ciudad natal del poeta Paul Valéry. Feliz con la perspectiva de visitar un nuevo lugar y respirar el aire salado, vuelvo a mi habitación, empacar liviano, y luego tratar de dormir, recitando mi mantra: Simone y Patrick. Patrick y Simone.

Imbuye una calma ansiosa. Me llena de adrenalina, peligrosamente familiar. Me despierto antes de lo habitual, llego al Flore justo cuando se abre, ordeno una baguette con mermelada de higo y un café negro. El pan todavía está caliente. En el camino al tren, vuelvo a comprobar el contenido de mi saco. Cuaderno, Simone, ropa interior, calcetines, cepillo de dientes, una camisa plegada, cámara, mi pluma y gafas oscuras. Todo lo que necesito. Tengo la esperanza de escribir, pero en vez de eso, miro fijamente a la ventana del tren, observando el cambiante paisaje a medida que pasamos de los muros de graffiti en las afueras de París a espacios más abiertos, terreno más arenoso, pino desaliñado y finalmente el mar. En Sète comemos marisco fresco en un café local que pasa por alto el puerto. Alain y yo subimos una colina al cementerio en busca de Paul Valéry. Lo encontramos, pero la tumba de una niña llamada Fanny, que amaba los caballos, también hace señas. Amigos y familia han puesto caballos en su lápida, formando un establo que se mantiene en pie sin importar el tiempo o el vandalismo. Dibujado hasta una lápida más antigua, observo la palabra tallada diagonalmente en la frontera. Le pregunto a Alain lo que significa.

– Devoción – contesta, sonriendo.”

Vorágine

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Fue solo cuando volvió que se dio cuenta que era el amor de su vida. Y sin embargo, la dejó ir, envuelta en un sinfín de contradicciones y escapadas que lo habían dejado vacío. Al volver, él sabía que la vorágine de su vida se lo volvería a tragar, el tiempo transcurriría y no se iba a animar a dejar todo para correr detrás de ella… ¿O sí?

 

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Imagen: “Shattered dreams” collage ©patriciaguzmán

El otro ‘boom’ latinoamericano es femenino

Una generación de autoras, como Samanta Schweblin, argentina, o la boliviana Liliana Colazi, se abre paso

 

La escritora argentina Samanta Schweblin, en 2015.

La escritora argentina Samanta Schweblin

El pasado 14 de junio fue importante para Samanta Schweblin (Buenos Aires, 1977). Su novela, Distancia de rescate, era finalista en el Booker Man Internacional, uno de los premios anglosajones más importantes, donde no es habitual que un libro en español, escrito por una latinoamericana, compita. Schweblin no ganó, pero la pica ya estaba puesta. Era casi el final de un camino en el que ya habían aparecido críticas en The New York Times, una hazaña conseguida en los últimos tiempos por las también argentinas Mariana Enríquez (Buenos Aires, 1973) y Pola Oloixarac (Buenos Aires, 1977).

No son los únicos hitos logrados por jóvenes autoras latinoamericanas recientemente. En España, la chilena Paulina Flores (Santiago de Chile, 1988) con Qué vergüenza; la boliviana Liliana Colanzi (Santa Cruz, 1981), con Nuestro mundo muerto, o la mexicana Laia Jufresa (Ciudad de México, 1983), con Umami,se han llevado algunas de las mejores críticas a libros publicados en los últimos meses.

“Es verdad que en el último tiempo ha habido una especie de boom, el ‘otro boom’ de alguna forma. Yo creo que tiene que ver con las editoriales, que están dando más cabida a las mujeres. De todas formas, soy de la opinión de que tiene que llegar un momento en que ser escritora no sea una novedad, no sea una sorpresa, y más allá de fijarnos en si es mujer u hombre, nos fijemos en la buena literatura”, apunta Flores, quien también observa el cariño y cuidado hacia su libro de relatos en su editorial española, Seix Barral: “Casi todas mis editoras o personas con las que he trabajado, encabezadas por la gran Elena Ramírez, son mujeres, así que me siento muy acompañada y las miro con mucha admiración”.

La mexicana Laia Jufresa también constata que “hay menos prejuicio” entre los editores para publicar a las escritoras, pero al mismo tiempo tampoco cree que haya que alegrarse demasiado por esta especie de fenómeno: “Que parezca que hay una ola no debe impedirnos ver que en realidad falta mucho más camino por andar. El trabajo de las mujeres se publica, reseña y traduce aún muchísimo menos que el de los hombres. Pasa literalmente en todo el mundo pero en español, dado que podemos leernos en tantos países, es más notorio. Los libros de una autora peruana, mexicana, uruguaya, etcétera, por lo general pueden leerse en su país y quizás en España, pero rara vez en los otros países de Latinoamérica”.

No obstante, Iolanda Batallé, una editora que ha publicado a Ariana Harwicz (Buenos Aires, 1977), en Rata Editorial, sostiene que este boom existe, pese a que las cifras de ventas no sean todo lo altas que se desearían —como sucedía en el de los años sesenta—, y que no solo tiene que ver con las latinoamericanas sino con las escritoras, en general. “Y el motivo es tan sencillo como poderoso: la curiosidad. Los lectores desean conocer más sobre ellos mismos y para ello es imprescindible leer también a las mujeres que escriben”, manifiesta. Además, según ella, llegará el día en el que los libros que más nos hayan marcado sean aquellos escritos por autoras: “Ellas tienen mucho más que decir por la simple razón de que aún no lo han dicho. ¿Cómo serían los cuentos de Borges si hubiera nacido mujer? ¿Y Rayuela? ¿Cómo hubiera contado una voz femenina la historia de Macondo? Hoy esas preguntas nos parecen extrañas, ¿no es cierto? Quizás pronto no lo sean”, apunta Batallé.

licados en los últimos meses. También la lista Bogotá 39, del Hay Festival, que elige a los mejores escritores de América Latina menores de 40 años, incluye a buena parte de estas escritoras junto a otras como las mexicanas Gabriela Jáuregui (Ciudad de México, 1979) y Brenda Lozano (Ciudad de México, 1981) o la ecuatoriana Mónica Ojeda (Guayaquil, 1988). El número de hombres todavía supera al de mujeres en esta lista (26 frente a 13), pero lo cierto es que nunca antes se había visto este aluvión de publicaciones, premios y alabanzas en España (y no solo en sellos pequeños sino también en Penguin Random House, Seix Barral o Anagrama), América Latina y el mundo anglosajón, a novelas escritas por autoras procedentes del otro lado del charco. Después de los Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar, entre otros, de hace más de cinco décadas, ¿hay un boom latinoamericano en femenino? Sigue leyendo